Cine de Terror, por Ivan Dessau.
Cuando era chico tenía un amigo que creía vivir en una película. Incluso en situaciones tan cotidianas como cederle el asiento a una vieja, él se veía como el héroe, el protagonista irresistible de un guión escrito por él mismo. Cuando nos despedíamos en alguna esquina y se iba caminando solo, sé que imaginaba la cámara tomándolo desde mi ángulo, con una bandita tipo western, los títulos finales y un lento fundido a negro. Cada vez que veo a los yankis, me hacen acordar a mi amigo. Con la diferencia de que ellos no tienen 12 sino 250 años, y su narcisismo es mucho más peligroso. Desde aquel lejano debut con un boludo saltando en una cama elástica como si estuviera en la Luna, siempre usaron el cine, real o ficticio, para mostrarse como los héroes libertarios que nos salvan de los malos nazis comunistas perversos terroristas.