Cotonete espacial, por Ivan Dessau.
Es extraño pensar que hasta hace no mucho tiempo, escuchar música era un privilegio para algunos pocos. Me refiero a esa época en que la incipiente radio se dedicaba principalmente a la difusión de noticias, y tener un winco era como tener hoy un Audi. Supongo que en ese contexto, para la gran mayoría, la única opción para escuchar música era acercándose a ella, yendo a los salones de baile, a las cantinas, a los teatros.