Como descubrí: Henry Rollins
Por Ariel Pukacz Cuenta la leyenda que un ex alumno de mi colegio, se convirtió en instructor de los campamentos que la institución organizaba. Yo era chico y nos llevábamos bien. A pesar de la edad ya escuchábamos Flema, Dead Kennedys, Ramones y todas esas bandas de nene que está terminando el primario y comenzando el secundario y se quiere hacer el malo o hallarse en algún estereotipo. El campamento más importante era uno que se hacía a fin de año, diez días en Villa Gesell. En la playa se podían ver sus tatuajes, que marcaban un pasado similar a lo que en ese entonces, era nuestro presente. un pasado lleno de punk y hardcore. Uno de los tatuajes era un inmenso sol con un rostro que ocupaba toda su espalda. Recuerdo mirarlo con intriga, la mirada ofendida del sol y los rayos intercalados: rojo-negro-rojo-negro. Nunca nos quiso decir el porqué de ese tatuaje, de donde había sacado la ilustración, que significaba.