Seguro les pasa que durante un tiempo se obsesionan con el disco de una banda y están semanas escuchándolo sin parar. Pero también les debe pasar que la aparición de otro disco nuevo hace que lo dejen de lado y, misteriosamente, no sólo no vuelvan a escucharlo, sino que también pierdan de vista a la banda, no se pregunten en qué andan, si hay material nuevo, es como que desapareció. Chau. A otra cosa. Debe ser un signo muy claro de la sobresaturación de música que está dando vueltas. Pero por suerte están los amigos y sus playlist. Así descubrimos que estos representantes del art rock belga editaron disco en el 2008 y, volviendo a recordar el buen sabor de boca que nos dejó el anterior Pocket Revolution , no tardamos en poner play y descubrir que la magia está intacta, y que por esta semana es nuestro disco favorito. Hasta que aparezca otro, claro.