Entradas

A cierta velocidad

Imagen
Hay canciones que no funcionan si hay alguien al lado. No porque sean tristes ni porque sean íntimas. Sino porque necesitan que la mente esté en dos lugares al mismo tiempo: en el camino de adelante y en el camino grande, ese que uno viene recorriendo desde hace años sin darse cuenta. Neil Hannon le canta a eso en tres minutos. "The Heart is a Lonely Hunter" solo se disfruta a cierta velocidad, con el camino derecho enfrente. El corazón como cazador en una llanura, un pasado que dejar atrás, un futuro que todavía no se revela. La vida como obra de sombras que pasa mientras uno maneja. Y cuando parece que el peso de ese inventario es demasiado, entra el solo de guitarra. Aire. Como esa recta larga después de una curva difícil donde uno pisa un poco más el acelerador sin saber bien por qué. Para los viajes solos. Para cuando el camino de adelante y el de atrás se confunden en uno solo.

Descubriendo canciones por el arte de tapa

Imagen
Si la tapa es buena el disco es bueno. Es una máxima. Esta nos gustó porque esos aparatos setentosos además de pura belleza, siempre tienen sonidos de otros mundos. Y este Atari de música, los tiene.  “Hilo” de Jack Stauber  está muy bueno, ni idea cómo taguearlo, funk libre del espacio podría ser. Elegimos “Leopard” para compartir, un tema para bailar, reír, confundirse, con algo como de soul de colores con música de salón y un poco de Talking Heads. Muchos temas en uno solo.  Las tapas no fallan.

El beat del encierro

Imagen
Todo se puso un poco Toxi. Todo lo que consumimos. Desde el aire de tu casa hasta la lluvia de memes de Julio Iglesias. El sonido de Toxi, nuevo single de Las Luces Primeras , tiene algo de claraboya, de refugio. Tiene como un eco de cemento, de pared y habla como en voz baja para no levantar frecuencias. Cuando una canción te hace imaginar un lugar es como leer un cuento. Imaginamos esta canción como un buen refugio donde pasar una noche de esta cuarentena tóxica.  Y mucho tiene que ver en todo esto la tapa del single, arte de  @jengibredeazufre , que nos llevó un poco a un mundo tipo Dark.

Vampiros, 20 años así como si nada

Imagen
San Martin Vampire fue una de las últimas recomendaciones que me hizo un disquero. Fue en una galería de la calle Santa Fe. Lo tengo detrás del mostrador diciéndome algo como: "no vas a encontrar melodías más elegantes que estas, es la búsqueda de la canción perfecta" Y eso estaba, las melodías eran muy originales y tenía una elegancia como hecha de abajo. Debut y despedida fue así, por eso encontrar canciones nuevas hoy es una de las mejores noticias de la cuarentena: Sergio Pángaro, Rudie Martinez y Fabio Rey   juntos a la distancia social con la magia intacta, haciendo calentar al todopoderoso encierro con sarcasmo. Carhué Cuarenta (Heathcliff It´s Me) es una imbatible mezcla de electrónica con riff y no tiene ni un poco de seriedad (como las de Debut y Despedida) pero eso no es que no haya profundidad o sentimiento, es que siempre hay una mueca irónica sosteniendo un Martini. Es en este caso, la mueca de un caballero confinado.

La sonrisa del David

Imagen
Un día David encontró lo que quería hacer con su música. Nos jugamos a decir que eso era sonreir. Más allá de la ternura que produce escuchar cantar a un padre con su hija, pasando el pequeño detalle que ese padre sea el guitarrista de Pink Floyd , más allá de enterarnos que esa hija, Romany, toca el harpa y canta muy, muy bien, la novedad musical que más nos sorprendió fue ver y escuchar a Gilmour sonreir. El más flemático de los guitarristas británicos, ese que podía conmoverte hasta la última célula y hacerte llorar con una escala pentatónica sin cambiar nunca la expresión de su cara ahora emociona desde otro lado. Para otra vida quedaron los rayos láser de precisión y el sonido cuadrafónico libre de toda impureza. Gilmour estaba para otra cosa, hoy con una criolla y una sonrisa tocando en una sobremesa con toda su familia, su nietos y su perro parece haber encontrado su lugar más cómodo y nos recuerda, por si no lo recordábamos, que lo esencial siempre está ahí a mano. ...

Melancolía de futuro

Imagen
Por Iván Dessau Hace siete años que vivo afuera de Argentina, y si hay algo que no extraño para nada, son los conciertos masivos. Nunca los soporté. Para empezar, no me gusta tanta gente junta. Me recuerda a enero en Mar de Ajó. Mucho menos me gustan las filas, pegotearme con torsos transpirados, hacer esfuerzos permanentes para ver el escenario a pesar de mi metro ochenta, el olor a choripán mezclado con porro, y tener que empujar para no morir. Pero mi Top Five de lo peor se lo lleva la misma pasión musical argenta. Miles de personas cantando a voz de cuello tribunero cada puta melodía, cada puto riff, hasta cada puto solo de batería. El oído absoluto y absolutista que a los artistas extranjeros les fascinaba, a mí me ponía histérico. Yo quería escuchar la música, no los gritos desaforados del pelotudo en suerte que me tocaba al lado. Sí, soy un gorila musical, ¿y qué? Pero lo más extraño, es que un impulso masoquista me hacía seguir yendo. Era un gorila, pero uno que iba ...

Tía Betty

Imagen
Por Ivan Dessau. Retoque fotográfico Pablo González.  Y de repente, cual rapto de lucidez que atraviesa a Holmes como un rayo y devela el misterio, comprendo todo. Los archivos se acumulan en el trash de mi mente, hasta que, por alguna extraña interconexión de los circuitos, traslado esos jpgs al desktop de mi hemisferio izquierdo. Ahí se abren, de a una, las imágenes, ordenadas bajo una claridad apabullante. Axel Rose en silla de ruedas. Steven Tyler exhibiendo joyas. Ozzy Osbourne tartamudeando “what?” en su reality. Rod Stewart cantando oldies. Alice Cooper haciéndole cada vez más honor a su nombre. Hasta el de Maná luciendo su paródico rostro quirúrgico. Entonces descubro que los rockers, cuando envejecen, se convierten en tías. Y que tipos como Elton John, Robert Smith, Morrissey y hasta Boy George, envejecen mucho mejor. Googleo “rockeros que parecen tías”, y el imperio cibernético me hace saber que no soy tan original como pensaba. No importa, el imperio no sabe mi ...